Funcionarios

El concepto Estado del Bienestar, en sus albores, lo encontramos a mediados del s.XIX, principios del XX, en principio, como consecuencia de la presión de los movimientos obreros, posteriormente como receta para reactivar Europa después de la segunda gran guerra y aplicar las políticas Keynesianas de post guerra, en terminología anglosajona se denominó “welfare state” en contraposición al “warfare state” de la Alemania nazi.

Este concepto a lo largo del tiempo se ha revelado como una seña de identidad en el marco de la Unión Europea, aunque el modelo social europeo no es uniforme, existiendo matices en función de los países que se agrupan. Así se configuran cuatro modelos: el nórdico, el continental más propio de la Europa central, el anglosajón y el mediterráneo más propio de los países del sur. No es de extrañar que tengamos distintos grados de aplicación y desarrollo en Suecia, en Alemania , en Inglaterra o en España por citar los países más característicos de cada modelo.

Los rasgos esenciales están cimentados en el principio de solidaridad y subsidiariedad y el Estado asume un peso especifico muy relevante en la sociedad al responsabilizarse de gestionar servicios públicos como defensa, justicia, educación, sanidad, seguridad, infraestructuras, pensiones y prestaciones sociales en general, de modo que el Estado recauda impuestos reasignándolos  en garantizar estos servicios públicos y , de este modo, evitar una dualización de la sociedad. 

Para que todo esto funcione es necesario que existan servidores públicos, mal llamados funcionarios, y éstos deberían estar preparados, cualificados y bien retribuidos prestando sus servicios con eficiencia, medios y profesionalidad. El problema no es si rebajamos el 4% a los 120 mil millones de euros que cobran los 2,6 millones de servidores públicos, sino, si las funciones que desempeñan están a la altura de las legitimas exigencias de los contribuyentes, y si, su productividad esta acorde con la sociedad de las nuevas tecnologías. En la función pública hay excelentes profesionales, pero también muchas rémoras, y por ello es necesaria una profunda reforma que aborde este tema, no las retribuciones.

2.3.2010

Consensos

Inexorablemente el ciclo de la crisis económica internacional sigue con el calendario que los datos sustancian más que con las bienintencionadas declaraciones de los dirigentes políticos. Las alteraciones  que se han producido en todos los frentes; descensos del PIB, grave reducción de las exportaciones, una progresiva destrucción de empleo que aún no ha llegado a su fin, creciente déficit público derivado de menos ingresos y un enorme crecimiento del gasto para subsidiar desempleo y actividad económica, y, en consecuencia, un aumento brutal de la deuda publica que debemos refinanciar pidiendo créditos a la banca nacional e internacional, ha encendido todas las luces de alarma de nuestro cuadro macroeconómico.

No hacía falta ir al Forum Davos para que nos sacaran los colores y nos señalaran con el dedo para que el Gobierno admitiera que , a pesar de que la crisis es internacional y que comparándonos con otros países de nuestro entorno no estamos tan mal, tenemos un problema interno estructural muy severo que es justamente lo que va a impedir que cuando todos vayan entrando en una senda de recuperación nosotros sigamos en recesión. Por ello, de manera sobresaltada, el Consejo de Ministros del 29 de Enero aprobó un plan de contenido económico, que abordaba todos los aspectos que deben ser corregidos para sanear nuestras finanzas públicas, si queremos seguir gozando de credibilidad y financiación internacional.

Ahora estamos en el camino correcto, nosotros vamos a hacer nuestros deberes y vamos a exigir a la Unión Europea que haga los suyos, que para eso somos miembros de pleno derecho, y la UE no esta solo para denunciar y señalar todo lo que hacemos mal sino para liderar las propuestas de solución que requiere la eurozona , por ello tienen competencias en materia monetaria y administran importantes fondos de cohesión.

En clave interna, en circunstancias menos graves que las actuales, todo el mundo consideró importante un consenso económico y social que se materializó en los Pactos de la Moncloa de 1977, ahora este consenso es imprescindible y se equivocará por deslealtad a los ciudadanos el que quiera utilizar la crisis económica para llegar a la Moncloa.

15.2.2010

Coherencia

Ni en marzo del 2008 estábamos en la “Champions League” de la economía, ni ahora hemos iniciado la senda del fin del mundo, aunque en el camino se han dilapidado muchos recursos por no tomar las medidas que los datos que iban aflorando reclamaban. No es mi estilo ir de profeta, pero tengo interés en  analizar los datos económicos y laborales que facilitan los organismos públicos y proyectar las  tendencias a futuro con objeto de evaluar escenarios económicos a corto plazo.

En columnas precedentes editadas el 9 de julio 2008, 19 de enero y 19 de mayo del 2009, reflexionando sobre el desempleo, las pensiones, o las medidas que se formularon en el debate del Estado de la Nación, planteaba que era imprescindible abrir en canal las regulaciones que lastran el funcionamiento del mercado de trabajo, entonces “solo” había 2,2 millones de desempleados, ahora los hemos duplicado y subiendo. En materia de pensiones destacaba la insostenibilidad futura  del sistema debido a dos causas fundamentales, que hay y habrá menos cotizantes y la esperanza de vida de los jubilados es mucho mayor, la edad de jubilación no es lo más relevante, sino que no exista una correlación entre lo cotizado y lo que se va a percibir y cuanto tiempo.

Del debate del Estado de la Nación surgieron medidas tipo cheque regalo y diversas  subvenciones que ya sabíamos que eran pan para hoy y déficit para mañana.

Estas predicciones  no son un especial mérito mío, todos los técnicos acostumbrados a manejar esta información deducen similares resultados, los del Gobierno también. Entonces la cuestión es ¿por qué no se han abordado aún las medidas estructurales que la situación demanda?, básicamente por intentar solapar en el tiempo medidas duras con circunstancias políticas mas favorables.

Y, precisamente ahora, que desde la Presidencia de la UE íbamos a un encuentro planetario, toda la prensa económica internacional pone al descubierto nuestra cruda realidad, de modo que, a toda prisa, debemos abordar todas las reformas pendientes sino queremos perder nuestra credibilidad en el mundo desarrollado. Ser coherentes ante la adversidad es mas valorado por los ciudadanos que generar  medidas inconexas.

2.2.2010

Sumergidos

El Ministro de Trabajo hace pocos días  manifestó que era conocedor de estimaciones que situaban la economía sumergida en torno al 20% del PIB, con ello provoco una airada reacción de los miembros del Ministerio de Economía que rápidamente replicaron que era aventurado dar cifras sobre una realidad que al no estar sujeta a ningún control es imposible cuantificar. Fin de la polémica.

Sorprendentemente nadie más ha vuelto a hablar del asunto, no obstante si hacemos un análisis del tema observamos que existen distintos estudios de diversos organismos como, el Instituto de Estudios Fiscales, el Banco de España, el Consejo Económico y Social, el Banco Mundial y la Unión Europea que coincidían en señalar que en 2009  la economía sumergida en España estaba en una horquilla entre el 20 y el 25% del PIB, es decir, en torno a 250 mil millones de euros que circulan sin ningún control, y lo que es peor, libres de impuestos y cargas sociales, que debemos compensar el resto de contribuyentes, ya que lo exasperante de la actividad sumergida es que no genera ningún ingreso al Estado pero si consume el gasto de los servicios públicos.

El sector de la construcción, inmobiliario, profesiones autónomas y liberales, servicio domestico y actividades agroalimentarias se revelan como los principales focos que de forma recurrente fomentan la economía sumergida. Evidentemente, en situaciones de crisis económica, estas actuaciones se disparan al no poder las empresas  hacer frente a los costes legales, y a la mayor predisposición de trabajadores a prestar sus servicios sin contrato alguno, razón por la cual no existe ninguna correlación entre el volumen de desempleados y esta aparente paz social de la que gozamos.

Dedicar recursos económicos, técnicos y humanos a vertebrar un plan que dificulte la actividad económica sumergida debería ser rentable para todos,  el Estado porque ingresaría más y  los contribuyentes porque podríamos pagar menos, 250 mil millones de bote me parecen suficiente estimulo para abordar este tema con el rigor que merece. Actividad informal siempre habrá, es de difícil control, pero podemos dificultar mucho su aparición ya que sabemos donde se produce.

19.1.2010 

Propósitos

Del treinta y uno de Diciembre al uno de Enero pasan veinticuatro horas, pero a juzgar por el ruido que hacemos parece que entramos en otra era, como si con este acto simbólico quisiéramos dejar atrás todos los despropósitos para vislumbrar un inicio, que, esta vez sí, vamos a encarar ilusionados con nuevos retos y la firme convicción  que el futuro esta lleno de oportunidades y  nada va a impedir que consigamos nuestros objetivos.

Puede parecer una tontería, pero este estado colectivo de energía positiva deberíamos ser capaces de mantenerlo con tenacidad, ya que los problemas que nos acucian, obviamente no desaparecen, pero esta actitud es, sin duda, fundamental para su resolución.

Retos colectivos tenemos y muy importantes. Veamos que actitud mostramos cuando, en breve, se emita la sentencia del Constitucional sobre el Estatut de Catalunya; debería imperar la cordura y la racionalidad. La precaria,  lo siento por los agoreros, y persistentes malas noticias en la economía no resistirían, ni una confrontación política, ni debates esotéricos sobre secesionismos. Bastante hay sabiendo que estaremos todo el año en campaña electoral y, si es posible, sin dejar de Gobernar.

Que los propósitos del Ejecutivo para embridar el déficit publico, es cinco veces mayor que el del 2008, no decaigan ni se cometan excesos por el hecho de presidir la Unión Europea, al contrario, que esta circunstancia nos estimule a concertar más solidez europea, más fortaleza económica y más generación de empleo.

Proponernos que todo el esfuerzo se destine a generar empleo, única formula viable para levantar el vuelo, por ello esperamos una actitud responsable de los agentes sociales para abordar de manera urgente las reformas, imprescindibles, del mercado de trabajo. Claro esta, presuponiendo que, antes, la CEOE propondrá un interlocutor de ética más acerada para la ocasión.

Estoy convencido que este simbolismo de las uvas nos estimula a pensar que todo es posible pero, sin tenacidad, no es realizable. El año que empieza va a ser duro en todos los frentes, político, económico y social, solo lo sacaremos adelante trabajando cada día para que se cumplan nuestros propósitos.

30.12.2009

Deberes

El año 2009 se nos va, dejando tras de si una estela semejante al Huracán Katrina, nada irremediable, pero mucho tiempo por delante para restablecer todos los graves destrozos originados, y un modelo económico que se ha visto desbordado por una desmedida ambición de generar beneficios financieros que poco o nada tenían que ver con la economía productiva, provocando la mayor crisis económica de los últimos setenta años.

No es de extrañar que hayan saltado todas las alarmas al comprobar que las auditorias no eran fiables, que los reguladores monetarios no controlaron los excesos, que los Bancos Centrales no estuvieron atentos a los desmanes que se producían en el sector crediticio, y así nos instalamos en una arcadia feliz sin preocuparnos que, el consumo y la economía financiera iba por un lado, y la economía productiva y la racionalidad por otro.

Muchos son ahora los frentes abiertos, aunque la parte positiva es que hayamos aprendido la lección, aunque algunos todavía creen que hay que abolir a Keynes, y progresivamente hemos ido generando una hoja de ruta que lentamente irá restableciendo los equilibrios en todos los indicadores económicos , PIB, deuda pública, crédito bancario, salarios, empleo…etc.

No obstante han quedado muchos deberes que requieren atención inmediata, que no admiten planteamientos partidistas o interesados, y son necesarios para elevar la autoestima colectiva y la confianza en el futuro. ¿Cómo vamos a sustentar un modelo de crecimiento económico sostenible?, ¿Cuánto tiempo podremos sostener que el 80% de la riqueza este en manos del 20% de la población?, ¿Qué modelo energético debemos adoptar para generar riqueza y respetar el medioambiente?, ¿Cómo mantendremos una creciente demanda de servicios públicos sin generar una carga impositiva injusta?, ¿Cuándo y como se producirá un verdadero encaje político, económico y social en la Unión Europea?.

Sin duda no es tarea para elucubradores iluminados, requiere el compromiso y la exigencia de toda la sociedad que demandemos, con rigor y serenidad, respuestas a estas cuestiones, sería conveniente entrar con este animo al año 2010, evitando debates de vuelo rasante o carroñeros. Felices fiestas.

22.12.2009

Inseguridad

La actividad económica requiere horizontes claros, normativas estables y marcos regulatorios seguros. Seguir primando el deseo por encima de la realidad y trasladar permanentemente que existen indicios de recuperación económica sin basarse en ningún razonamiento que lo avale, sirve de refuerzo psicológico para que no se derrumbe la confianza de las personas en el sistema, pero, a medio plazo, cuando no se cumplen las expectativas se produce, con más virulencia, el efecto contrario. Sensación de hallarnos en un laberinto del que nadie sabe cual es la salida.

El PIB decrece, el paro aumenta, la demanda interna esta estancada, el crédito esta restringido y las entidades financieras con morosos y necesitadas de liquidez. Estamos aguantando la economía con fuertes inyecciones de recursos del Estado que, a su vez, provocan un peligroso sobreendeudamiento público al que deberemos hacer frente más pronto que tarde. Esto no es derrotismo, es lo que hay, estamos aplicando curas intensivas para paliar la crisis pero generando desequilibrios; en el sistema fiscal, cae la recaudación y debemos aumentar las prestaciones, en el sistema monetario, no crece la economía e inyectamos dinero al sistema proyectando un previsible horizonte de inflación severa, en el mercado de trabajo se expulsa personal, se impide la entrada y generamos un contingente de subsidiados crónicos insostenible.

La crisis seguirá su curso y no se va a alterar aunque se haga una bienintencionada ley de economía sostenible, lamentablemente porque la economía no se arregla por ley y solo es sostenible si existe un entramado de medidas coherentes y sólidas en el tiempo que generen confianza a los actores económicos. El futuro requiere acciones estructurales en todos los frentes; fiscalidad, modalidades contractuales, protección a los emprendedores, ajustar el sistema de pensiones, fomentar las empresas transnacionales, restablecer un marco normativo adaptado al siglo XXI.

Las oportunidades que se derivan de las crisis suelen ser la solución. Dado que hemos agotado una forma de producir provocando el desequilibrio de todo un sistema económico, debemos proyectar el futuro y reestablecer el equilibrio.

7.12.2009

Despidos

A finales del 2008 había 19,2 millones de trabajadores ocupados a tiempo completo, un año más tarde hay 17,5 millones, se han destruido 1,7 millones de empleos desde el inicio de la recesión, y con ello doblamos la tasa de paro de la Unión Europea.

El adelgazamiento del sector de la construcción tiene mucho que ver, aunque todos los sectores han prescindido de personal fijo, solo durante este año se han tramitado 15.800 EREs, cuatro veces más que los tramitados hace 10 años. Estos datos confirman que la dimensión de la crisis ha generado un efecto multiplicador en todos los sectores económicos.

Es sabido que los flujos económicos están interrelacionados y que descensos de la demanda interna, de la inversión, de las exportaciones, y del crédito bancario, se reflejan con más o menos virulencia en el nivel de ocupados y, ello, a su vez agudiza el círculo pernicioso de la crisis.

Las fases lógicas para poder hablar de superación de la crisis deberíamos considerarlas en varias etapas, actualmente nos encontramos en la fase de destrucción de empleo, tendencia que urge parar, para poder generar nuevos puestos de trabajo y finalmente reestablecer el mismo volumen de ocupados que le da estabilidad a la economía. Para que esto ocurra el PIB debe crecer a un ritmo del 2% anual, este año lo hará un 4,5% negativo y el próximo, se prevé, un 0,5% negativo, así que optimismo el justo.

Hay que pensar en la economía del s.XXI, que demanda nuevos servicios que incorporen valor añadido, que fomenten la calidad de vida y resuelvan problemas que antes eran insolubles por no disponer de las tecnologías actuales. Todos los sectores deben ser objeto de innovación, empezando por los tradicionales, construcción, turismo y comercio. Éramos buenos en estos sectores pero hemos de reinventarlos.

Aunque lo principal es cambiar la mentalidad, debemos aceptar un mercado de trabajo que de respuesta a los demandantes de servicios y no al revés. Que haya una mayor exigencia en la capacitación profesional, más productividad, menos salarios basura, seguridad contractual pero con flexibilidad en la prestación de los servicios. En definitiva, un modelo, que genere riqueza y no problemas.

23.11.09

Cambios

Parece que estamos empeñados en no dar respiro a la generación de expectativas positivas que nos motiven a salir de la crisis económica más grave de la historia.

Cuando aún no nos hemos repuesto del caso Gurtel, entramos en el caso Millet, pero por si no fuera suficiente, estalla la trama Pretoria, con espectacularidad mediática incluida, que remueve los cimientos del urbanismo catalán.

Sin duda, no son noticias estimulantes y provocan reacciones en  la opinión pública de enorme enfado que se traducen, en petición de venganza, más que de justicia, además de expresiones; todo esta podrido, los partidos y las instituciones son pozos de corrupción, hay que producir un cambio radical o nos hundiremos en la miseria.

Lo que nos distingue de la edad media, o de las repúblicas bananeras, es que se supone que somos personas civilizadas, orgullosas de haber construido un estado democrático y de derecho. Por ello debemos respetar, con convicción, que todo el mundo es inocente hasta que no se prueba lo contrario, los indicios no son suficientes, ciertamente la justicia debería actuar con más celeridad, para juzgar y emitir las sentencias, evitando esta percepción popular de que los sinvergüenzas no tienen castigo.

Los partidos y las instituciones son necesarios, mucho más de lo que nos imaginamos, y están llenos de personas abnegadas y con vocación de servicio público, que garantizan la prestación de los servicios comunitarios que necesitamos, y no les podemos confundir ni insultar comparándolos con saqueadores del Palau, con empresarios torticeros o con personas que nunca debieron haber llegado a ser concejales.

Son los Gobiernos los que hasta ahora están domando  la crisis, que, por cierto, la ha generado la economía privada y la voracidad financiera internacional, sin su intervención el crack del 29 nos parecería una broma . 

Ante las turbulencias, serenidad, es evidente que hay que tomar medidas y cambiar cosas, pero no por estas razones ni a lo loco. Para empezar cambiar a las personas deshonestas que incumplen las normas que ya existen. Leerse los informes de la Sindicatura de Cuentas, cambiar de política económica y afrontar de verdad el problema del desempleo.

4.11.2009

Tecnología

En el mundo global cada vez hay mas personas y mas cosas conectadas y esta tendencia va a ser irreversible en el devenir de este siglo. De un modo, imperceptible, las personas vamos adoptando nuevos servicios que entendemos mejoran sustancialmente nuestra forma de  vivir y de trabajar.

Si hacemos un repaso a nuestra historia reciente  vemos que en 1876 se inicia la era del teléfono y es hegemónica durante 89 años, hasta que en 1928 se inicia la era de la televisión y se mantiene como referente durante 38 años, pero en 1977 irrumpe el personal computer   y mantiene su liderazgo durante 17 años, hasta que en 1983 iniciamos la era del móvil con un protagonismo creciente durante 14 años, en el 2001 se presenta el i.pod y en el 2004 ya estamos con las redes sociales tipo twitter, facebook, twuenti, etc. Ahora todas estas herramientas conviven juntas e interrelacionadas de modo que servicios de voz, móviles, banda ancha y televisión digital se convierten en una plataforma imprescindible para planear una nueva economía, así como una mejor prestación de servicios profesionales y de ocio.

Los operadores de telecomunicaciones tienen, sin duda, una gran responsabilidad empresarial y social para proveer las infraestructuras, las redes y los contenidos para que los usuarios podamos mejorar nuestra calidad de vida y nuestra competitividad, pero los gobiernos deben liderar, con rigor y directrices claras, la conducción de estas tecnologías para implementar estos servicios en ámbitos tan estratégicos como la educación, la sanidad, la justicia, las relaciones con la administración que, además de propiciar una mejora notable en la prestación de estos servicios, aumentaría la productividad y reduciría drásticamente los costes, pudiendo hacer una mejor asignación de los recursos que los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos.

Debemos aplicar a esta materia nobleza intelectual y altura de miras,  velando por unas reglas de juego que impidan veleidades monopolistas, pero no hasta el extremo que imposibiliten el normal desarrollo de inversiones privadas que podrían mejorar y mucho las prestaciones a los usuarios. La nueva economía debe incorporar toda la tecnología disponible.

21.10.2009