Sumergidos

El Ministro de Trabajo hace pocos días  manifestó que era conocedor de estimaciones que situaban la economía sumergida en torno al 20% del PIB, con ello provoco una airada reacción de los miembros del Ministerio de Economía que rápidamente replicaron que era aventurado dar cifras sobre una realidad que al no estar sujeta a ningún control es imposible cuantificar. Fin de la polémica.

Sorprendentemente nadie más ha vuelto a hablar del asunto, no obstante si hacemos un análisis del tema observamos que existen distintos estudios de diversos organismos como, el Instituto de Estudios Fiscales, el Banco de España, el Consejo Económico y Social, el Banco Mundial y la Unión Europea que coincidían en señalar que en 2009  la economía sumergida en España estaba en una horquilla entre el 20 y el 25% del PIB, es decir, en torno a 250 mil millones de euros que circulan sin ningún control, y lo que es peor, libres de impuestos y cargas sociales, que debemos compensar el resto de contribuyentes, ya que lo exasperante de la actividad sumergida es que no genera ningún ingreso al Estado pero si consume el gasto de los servicios públicos.

El sector de la construcción, inmobiliario, profesiones autónomas y liberales, servicio domestico y actividades agroalimentarias se revelan como los principales focos que de forma recurrente fomentan la economía sumergida. Evidentemente, en situaciones de crisis económica, estas actuaciones se disparan al no poder las empresas  hacer frente a los costes legales, y a la mayor predisposición de trabajadores a prestar sus servicios sin contrato alguno, razón por la cual no existe ninguna correlación entre el volumen de desempleados y esta aparente paz social de la que gozamos.

Dedicar recursos económicos, técnicos y humanos a vertebrar un plan que dificulte la actividad económica sumergida debería ser rentable para todos,  el Estado porque ingresaría más y  los contribuyentes porque podríamos pagar menos, 250 mil millones de bote me parecen suficiente estimulo para abordar este tema con el rigor que merece. Actividad informal siempre habrá, es de difícil control, pero podemos dificultar mucho su aparición ya que sabemos donde se produce.

19.1.2010 

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