La actividad económica requiere horizontes claros, normativas estables y marcos regulatorios seguros. Seguir primando el deseo por encima de la realidad y trasladar permanentemente que existen indicios de recuperación económica sin basarse en ningún razonamiento que lo avale, sirve de refuerzo psicológico para que no se derrumbe la confianza de las personas en el sistema, pero, a medio plazo, cuando no se cumplen las expectativas se produce, con más virulencia, el efecto contrario. Sensación de hallarnos en un laberinto del que nadie sabe cual es la salida.
El PIB decrece, el paro aumenta, la demanda interna esta estancada, el crédito esta restringido y las entidades financieras con morosos y necesitadas de liquidez. Estamos aguantando la economía con fuertes inyecciones de recursos del Estado que, a su vez, provocan un peligroso sobreendeudamiento público al que deberemos hacer frente más pronto que tarde. Esto no es derrotismo, es lo que hay, estamos aplicando curas intensivas para paliar la crisis pero generando desequilibrios; en el sistema fiscal, cae la recaudación y debemos aumentar las prestaciones, en el sistema monetario, no crece la economía e inyectamos dinero al sistema proyectando un previsible horizonte de inflación severa, en el mercado de trabajo se expulsa personal, se impide la entrada y generamos un contingente de subsidiados crónicos insostenible.
La crisis seguirá su curso y no se va a alterar aunque se haga una bienintencionada ley de economía sostenible, lamentablemente porque la economía no se arregla por ley y solo es sostenible si existe un entramado de medidas coherentes y sólidas en el tiempo que generen confianza a los actores económicos. El futuro requiere acciones estructurales en todos los frentes; fiscalidad, modalidades contractuales, protección a los emprendedores, ajustar el sistema de pensiones, fomentar las empresas transnacionales, restablecer un marco normativo adaptado al siglo XXI.
Las oportunidades que se derivan de las crisis suelen ser la solución. Dado que hemos agotado una forma de producir provocando el desequilibrio de todo un sistema económico, debemos proyectar el futuro y reestablecer el equilibrio.
7.12.2009