Decencia

Lo he consultado en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, se entiende por decencia, “dignidad en los actos y las palabras, conforme al estado o calidad de las personas”. La sección de economía no excluye hablar de valores, especialmente, cuando éstos tienen relación directa con la actividad económica.

En los primeros cursos de la Facultad te enseñan que los mercados y las curvas de oferta y demanda se basan, sustancialmente, en la racionalidad de los consumidores al adoptar sus decisiones de invertir, ahorrar, consumir, de modo que sus acciones configuran el nivel de precios de los productos en libre competencia. Al parecer, en los últimos tiempos, la racionalidad ha brillado por su ausencia, en consecuencia, los precios se han desajustado de tal modo que han producido desequilibrios en todos los mercados provocando la actual recesión mundial.

Además de la racionalidad existe otro concepto, nunca explicitado, aunque sobreentendido, que las personas actuamos con decencia y ello es la base de la confianza, imprescindible para producir y transaccionar bienes y servicios para la comunidad.

No es decente destrozar el litoral español, con reiteradas corrupciones urbanísticas, generando un stock de viviendas, a precios astronómicos, más por la especulación que por el coste real de la construcción. No es decente pagar bonos millonarios, sin correlación con la generación de valor, quebrar  bancos, reflotarlos con dinero público, y trasladar el coste a los contribuyentes aumentando los impuestos. No es decente que malas gestiones empresariales, generen despidos masivos y debamos todos contribuir a pagar los subsidios. No es decente que un preboste catalán y catalanista triplique su patrimonio, engañando a todo el mundo, malversando fondos públicos y privados abusando de la sensibilidad social, y de la buena fe de los músicos. Y el colmo, no es decente que un burdel patrocine un equipo de futbol infantil de un pueblo y el alcalde diga que es una empresa modélica porque paga las fiestas locales.

Debemos mejorar las leyes, extremar los controles, auditar,  pero sobretodo inculcar la decencia desde la niñez y garantizar que los indecentes paguen por ello.

29.9.2009

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