Valores

Siempre hablamos de la economía como algoritmos que relacionan medios para obtener unos fines o actividades que persiguen la obtención de satisfacciones relacionadas con el bienestar material o monetario. La satisfacción del cliente, la eficiencia en la producción, la maximización de los beneficios, el crecimiento del PIB, la productividad, la competitividad, los tipos de interés, el bienestar social, las retribuciones salariales y todos los ingredientes que conforman los parámetros de la economía de los países desarrollados.

He tenido la oportunidad de estar esta última semana en Japón, colaborando con mis anfitriones de Mitsubishi, y cuando te encuentras a 11.000 Km, de casa, con el cerebro en modalidad esponja, inevitablemente tus neuronas funcionan a otra velocidad, de modo que percibes todo con una sensibilidad distinta, así redescubrí la importancia de los valores que sustentan una sociedad desarrollada y, en base a ellos, no al revés, obtienen satisfacciones económicas.

La cultura del respeto a lo colectivo en una sociedad de 130 millones de habitantes, la ausencia de vandalismo, calles impolutas, infraestructuras públicas amables con los usuarios, estaciones de tren que parecen museos, obras protegidas por lonas que evitan polución, rodeadas de vallas con cuadros que informan al ciudadano de la evolución de la obra. Un conglomerado bursátil, Nikkei, de 225 empresas, casi todas multinacionales, y una relación emocional de los empleados de estas firmas presidida por el amor al trabajo bien hecho y obsesión por la calidad y el servicio.

Lo confieso he sentido sana envidia, pero también me ha motivado a soñar que esto también es posible en mi país, solo hay que inocular estos valores de forma constante, sin desmayo, a toda la sociedad, con especial incidencia en los más jóvenes, con la convicción de que si cada uno hace lo que debe todos estaremos mejor colectivamente.

Para ello hay que empezar para que delincuentes como Mario Conde no den conferencias en el Circulo Ecuestre y lo que es peor haya bofetadas para asistir, ya que atropellar accionistas, robar, vivir a todo lujo con lo robado y estar quince años en la cárcel, no creo sea muy edificante.

30.3.2010

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