Lamentablemente nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y esta empieza a ser una sensación que se esta instalando en nuestra sociedad con demasiada frecuencia últimamente. La nevada del pasado lunes en Cataluña volvió a poner de manifiesto la precariedad de nuestras infraestructuras, especialmente las eléctricas, provocando un efecto dominó en todos los servicios que dependen de esta energía; ferrocarriles, telecomunicaciones y todos los enseres domésticos que hace muchos años nadie utilizaba y ahora son absolutamente imprescindibles.
Las pérdidas que se han producido, más de 100 millones de euros, 22 mil compañías afectadas, 5 millones de horas de trabajo desperdiciadas, y la preocupación de que esta situación afecte negativamente la contratación de la inminente Semana Santa, ya que estamos en un entorno de especial interés turístico, son datos que exigen algo más que unas disculpas. Lo mismo cabe decir de las inundaciones en Andalucía, Levante, las enormes tormentas en la cornisa Gallega y Cantábrica, o los desastres acaecidos en las Islas Canarias.
Los inviernos producen estos fenómenos meteorológicos, forman parte de la naturaleza, se producen con virulencia y de forma excepcional, dejando tras si todo tipo de destrozos y mucha desolación humana. Es cierto que a veces las predicciones, que las tenemos y son muy buenas técnicamente, se ven desbordadas por la virulencia de lo que acontece, pero ello no exime a nadie de sus responsabilidades, que todos tenemos las nuestras.
La Administración no acaba de afinar los mecanismos de coordinación entre diferentes responsables, actúa mal y tarde y no dispone de las herramientas necesarias para canalizar el desconcierto y la atención humana, agravando, a veces, el problema con su impericia. Los aspectos técnicos son tarea de las operadoras de servicios y las reparaciones tardan lo imprescindible en función de la magnitud de la catástrofe.
Lo que no se entiende es: si crece la población y la demanda de aparatos eléctricos de forma exponencial, ¿por que no lo hace el suministro de energía?, ¿por qué se dan licencias para construir en los cauces naturales del agua?.Lamentarse no es el camino.
16.3.2010