Es instintivo. Cuando percibimos que nos pueden agredir, la tendencia natural es protegernos, esta reacción no es racional, es puro automatismo. Aunque las percepciones y la realidad no siempre coinciden, suele ser así como nos comportamos los humanos. Pero este comportamiento no debería ser extrapolable al terreno de la economía, que debe ser más racional que instintivo.
Me sorprendieron las declaraciones del Ministro de Industria indicando que, si todos consumiéramos 150€/año de productos nacionales, salvaríamos 120.000 empleos, aunque, por rizar el rizo, dos días más tarde escuche a un Consejero de una Comunidad Autónoma que recomendaba lo mismo, pero consumiendo sólo productos de su territorio, y, para remate final, el Ministro de Trabajo nos exhorta a contratar, preferentemente, trabajadores nacionales en detrimento de los demás. Aprecio mucho instinto, aunque poco rigor intelectual en estas declaraciones, probablemente producto de los nervios propios del tsunami económico.
Es comprensible que se hagan declaraciones que guste oír cuando hemos entrado oficialmente en recesión, se destruyen 200.000 empleos mensuales, se prevé un periodo duro y lento de recuperación, y nadie tiene una receta mágica para resolver todas las variables. No obstante, podemos asegurar que la recuperación será global o no será y para ello hemos de pensar en mundial aunque suframos en local.
Además, existen análisis y estudios de situaciones precedentes en que, aplicaciones proteccionistas desencadenaron; guerras en unos casos, en otros, al reducir los mercados se constreñía la producción y se alargaba extraordinariamente la salida de la recesión y, en todos, el proteccionismo destruye ocho puestos de trabajo, en su conjunto, por cada uno que salva.
Es alentador constatar que en el Foro de Davos, en el que, por cierto, hemos brillado por nuestra ausencia, donde se citan los líderes más relevantes del mundo económico, se hagan reflexiones tajantes: No debemos, ni por asomo, regresar al proteccionismo, el futuro pasa por un comercio abierto y mundial donde competir en innovación, desarrollo, precio y calidad sean las señas de identidad de un mundo en progreso y paz.
4.02.2009