En el mundo global cada vez hay mas personas y mas cosas conectadas y esta tendencia va a ser irreversible en el devenir de este siglo. De un modo, imperceptible, las personas vamos adoptando nuevos servicios que entendemos mejoran sustancialmente nuestra forma de vivir y de trabajar.
Si hacemos un repaso a nuestra historia reciente vemos que en 1876 se inicia la era del teléfono y es hegemónica durante 89 años, hasta que en 1928 se inicia la era de la televisión y se mantiene como referente durante 38 años, pero en 1977 irrumpe el personal computer y mantiene su liderazgo durante 17 años, hasta que en 1983 iniciamos la era del móvil con un protagonismo creciente durante 14 años, en el 2001 se presenta el i.pod y en el 2004 ya estamos con las redes sociales tipo twitter, facebook, twuenti, etc. Ahora todas estas herramientas conviven juntas e interrelacionadas de modo que servicios de voz, móviles, banda ancha y televisión digital se convierten en una plataforma imprescindible para planear una nueva economía, así como una mejor prestación de servicios profesionales y de ocio.
Los operadores de telecomunicaciones tienen, sin duda, una gran responsabilidad empresarial y social para proveer las infraestructuras, las redes y los contenidos para que los usuarios podamos mejorar nuestra calidad de vida y nuestra competitividad, pero los gobiernos deben liderar, con rigor y directrices claras, la conducción de estas tecnologías para implementar estos servicios en ámbitos tan estratégicos como la educación, la sanidad, la justicia, las relaciones con la administración que, además de propiciar una mejora notable en la prestación de estos servicios, aumentaría la productividad y reduciría drásticamente los costes, pudiendo hacer una mejor asignación de los recursos que los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos.
Debemos aplicar a esta materia nobleza intelectual y altura de miras, velando por unas reglas de juego que impidan veleidades monopolistas, pero no hasta el extremo que imposibiliten el normal desarrollo de inversiones privadas que podrían mejorar y mucho las prestaciones a los usuarios. La nueva economía debe incorporar toda la tecnología disponible.
21.10.2009