Miedo

La crisis económica continua, implacable, siguiendo su proceso. Se agradecen las llamadas al optimismo y las declaraciones de los  visionarios que anuncian que lo peor de la crisis ya ha pasado. Pero los indicadores económicos no dicen esto, dicen que el PIB decrecerá en más del 3,5% durante 2009 y seguirá en senda negativa o nula durante 2010. La demanda interna, consumo más inversión, está y seguirá débil, las familias y las empresas se protegen ahorrando más e intentando reducir deuda del pasado. Con estos datos es técnicamente imposible generar empleo neto, es decir que el saldo entre puestos de trabajo destruidos y los generados sea positivo, en consecuencia es previsible que la tasa de desempleo tienda a aumentar, y lo que es seguro es que no se reducirá mientras el PIB no crezca.

A pesar de todo podemos tener la certeza de que superaremos este ciclo depresivo como hemos superado las aproximadamente cincuenta crisis que, por diversas razones, hemos padecido en los últimos cien años. Aceptar la realidad sin subterfugios es el primer paso para superar la situación. No se puede ni se debe maquillar los datos, tanto si es para generar expectativas sin fundamento, como si es para abanderar el catastrofismo.

No es previsible una recuperación rápida, pero se intuye que nada volverá a ser como antes de este ciclo recesivo y en este sentido debemos ser valientes, actuar sin miedo para abordar las reformas estructurales que deben configurar las bases de transformación de nuestro tejido productivo. No se debe especular con las reformas por razones de oportunidad política, se impone el consenso y la negociación de toda la sociedad para introducir cambios que flexibilicen la posibilidad de crear nueva actividad empresarial, de garantizar que las personas tengan niveles altos de formación, sólo los más cualificados tendrán posibilidades de empleo y de este modo tendremos una economía saneada y competitiva.

No hay que tener miedo para reflexionar sobre el futuro del mercado de trabajo que introduzca reformas cuyo objetivo sea crear puestos de trabajo, no podemos excluir, corporativamente, a los jóvenes mejor formados para que se comprometan y lideren  este futuro.

8.6.2009

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