Sin paliativos ni expresiones piadosas, lo podemos decir alto y claro, el tsunami en la economía internacional esta siendo devastador y de consecuencias imprevisibles. La radiografía de la realidad la tenemos definida; una falta de liquidez bancaria sin precedentes producida por el abuso de la ingeniería financiera que, a través de “documentos”, multiplicaba el valor de activos que valían bastante menos de lo que reflejaban los “documentos”, y, además, hay bancos que se han endeudado para comprar estos “documentos”. De nuevo se cumple el refrán: “la avaricia rompe el saco”.
Con los bancos temblando era cuestión de tiempo que la restricción financiera se trasladara a la economía productiva frenando en seco sus planes de inversión, generando un freno en la demanda y acto seguido originando expedientes de regulación de empleo, situando la cifra de desempleados en tres millones seiscientos mil, y esto, indefectiblemente, reduce el consumo familiar y nos instala en un circulo pernicioso, no hay inversión, las empresas no crecen, hay desempleo, las familias no consumen, las empresas ingresan menos, aumenta el paro.
Es la cruda realidad y la reflexión obligada es: ¿Cómo pasaremos del circulo pernicioso al virtuoso?, ¿por donde debemos romper el circulo? Garantizar por parte de los Gobiernos, y de forma coordinada, que no falte liquidez en el sector bancario es imprescindible, con dos condiciones, que los bancos devuelvan a la sociedad lo que se les presta y, que los responsables de esta pésima gestión paguen por su irresponsabilidad.
Por otra parte que los mecanismos de protección social se amplíen y no fallen de modo que, aunque artificialmente, mantengan un nivel de consumo agregado que permita el mantenimiento de la actividad empresarial.
Estas medidas en Europa se están adoptando con buen criterio, pero solo sirven para sobrevivir al tsunami temporalmente. Lo imprescindible es que se vuelva a recuperar la inversión productiva, hay que rescatar beneficios pasados y aplicarlos en tecnología, en mejorar y mucho nuestro sector turismo, en logística del transporte, en infraestructuras, en todo menos en hedge founds y, todo ello, aunque no haya crédito.
7.3.2009