Confianza

Todos los indicadores económicos parecen haberse puesto de acuerdo para instalarnos en una crisis de magnitudes bíblicas, aunque, por lo que vamos viendo, a medida que transcurre el tiempo y va aflorando información,  la mano del hombre en la catástrofe es determinante. No se debe poner en duda todo un sistema económico si se vulneran todas las reglas que lo sustentan. Hay que poner en duda a sus dirigentes, exigirles responsabilidades y que paguen por ello, de lo contrario será muy difícil que la gente mantenga su confianza en el sistema.

 Es como si ante un cuadro clínico perfectamente definido de un paciente, le administramos un tratamiento adecuado con plenas garantías de curación, y  nos dedicamos a sobornar al médico para que cambie el diagnostico, al farmacéutico le incentivamos para que nos provea medicamentos distintos y mas baratos y, el paciente, cuando no lo observan, se salta la dieta,  todo esto produce su muerte, y nuestra conclusión es que debemos cambiar el funcionamiento del sistema sanitario. No hay sistema en el mundo que aguante tantas tropelías.

De la última nos hemos enterado hace pocas horas, 50.000 millones de $ volatilizados por el broker Madoff en una monumental estafa, que se ha fraguado a lo largo de 15 años, con el cavernícola método de pagar la rentabilidad prometida de los primeros inversores con la captación del dinero de los últimos en entrar, este Sr., es uno de los gurús de Wall Street. No debemos criminalizar a la bolsa neoyorkina  ni  reformarla, pero alguien debe ser responsable, que la empresa que auditaba tuviera tres empleados y un solo cliente, y la comisión de control bursátil no le haya hecho ninguna inspección en 15 años.

El mundo económico: el industrial, el financiero, o los servicios se sustentan, fundamentalmente, en la confianza de que se va a cumplir lo que se acuerda y estamos protegidos ante fraudes y estafas. Hace años que jugamos con fuego y actuamos con frivolidad ante un cúmulo de casos que han enriquecido a muy pocos, han varado la economía, dejando de momento 3 millones de parados, y, ahora, gobiernos y contribuyentes deberán asumir la responsabilidad de restablecer tanta incompetencia.

15.12.2008

 

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