Permítanme una licencia en clave de humor; se fabula que en una contienda bélica el séptimo de caballería debía atacar a los indios para apropiarse de sus territorios y, para ello, el General quería saber las condiciones climatológicas optimas para decidir el momento de atacar. Decidieron recabar los servicios de un reputado meteorólogo, el cual, cada día, presentaba un informe de lo que ocurriría al día siguiente. La exactitud de sus predicciones llamaron la atención del General, éste, llamo al experto para saber cómo conseguía tanta precisión, a lo que el experto contestó: mire mi General al atardecer subo a lo alto de una loma, donde diviso el campamento indio, si veo que despliegan sus tiendas es que lloverá y si no lo hacen es que hará sol.
No he resistido relatar esta broma en un momento que asistimos impávidos a un desfile de declaraciones de expertos y responsables de organismos económicos muy relevantes que, desde sus pulpitos, nos indican que vamos al caos absoluto y a una crisis de una duración tremenda y, otros, que casi con toda seguridad, en el segundo semestre de este año la economía empezara a cambiar de tendencia. El meteorólogo del General era pedestre pero seguía un método de análisis para sus predicciones. Ahora que estamos dotados de potentes indicadores de la actividad económica y de información de lo que acontece en todo el mundo, en tiempo real, debería estar prohibido abusar de los pulpitos pues, lo único que consiguen es que, los ciudadanos cada vez confíen menos en los que tienen la responsabilidad de decir la verdad y la obligación de tomar medidas, para corregir lo que de forma tozuda nos dicen los indicadores.
Del año 2000 al 2007, el PIB ha crecido a una media del 3,13% anual. El 2008 lo hizo un 1,2% y este ejercicio se espera 0% o negativo. Sólo durante 2008 aumentó el desempleo en 1.280.000 personas, situando la tasa en el 14% el doble que la UE y subiendo. El índice de producción industrial ha bajado un 22% en relación a febrero de 2008. Actualmente el 6,2% del total de efectos vencidos resultan impagados situando la tasa de morosidad en el 4%. Adoptemos soluciones, aunque impopulares, pero no ignoremos los datos del INE.
19.4.2009